AL TRASTE CON LA OPERACIÓN BIKINI

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Madre mía, ya estamos otra vez con el horario de verano y yo con estos pelos… Como si lo viera, otro año más que me pilla el toro para recuperar la figura (jajajaja, ni que alguna vez la hubiera tenido…). A ver, la pregunta del millón, ¿cuándo empezar la operación bikini? ¡Jolín! Vaya tontería, pues cuándo la vas a empezar… ¡El lunes! Venga, vamos bien, ya tenemos día, ahora solo falta decidir de qué semana… Ejem, ejem.

Es curioso. Con esto de que suelo escribir sobre temas de belleza para diferentes revistas, mucha gente me pregunta qué hacer. ¡A mí! Como si yo estuviera en condiciones de predicar con el ejemplo. El otro día me llama una amiga y me suelta: “Chata, ¿hay dietas milagrosas para la operación bikini?” ¡Toma ya! Se quedaría tan ancha. ¡Lo que es un milagro es conseguir hacer la dieta!

Trucos para alcanzar con éxito la operación bikini

Pero ahí no quedó la cosa. No contenta con esta perla, añadió: “Necesito que me des cinco trucos para alcanzar con éxito la operación bikini”. Trucos dice… Para ponerse cañón no hay truco que valga, nena. Que ya lo dicen los expertos, detrás de un cuerpo 10 hay mucho esfuerzo y sacrificio. La genética puede ayudar hasta los 30, pero después, la gravedad se empeña en hacer de las suyas. O te matas a hacer deporte y te hartas a comer sano y ligero o terminas con el escote a la altura de los tobillos. Todo (T-O-D-O) termina cayendo por su propio peso. Y de peso… de eso sí que podría escribir un ensayo. Mira que soy un desastre y lo voy perdiendo todo, pero cuando se trata de perder peso… ¡Ni un gramo, oye! ¡No pierdo ni un gramo! Los kilos se aferran a mí cuerpo con tanta fuerza que no hay manera humana de soltarlos. Ni corriendo una media maratón consigo perderlos de vista. Claro que al ritmo que voy, normal, me alcanzan enseguida. ¡Qué tortura!

Mira que soy un desastre y lo voy perdiendo todo, pero cuando se trata de perder peso… ¡Ni un gramo, oye!

Esther G. Valero

¡Marchando un trasero firme y unas piernas tonificadas!

Pero nada, que mi amiga seguía erre que erre: “En realidad me da igual perder peso. Lo único que quiero es saber cómo puedo endurecer los glúteos y el abdomen”. Qué lista la jodía…  Normal, el problema nunca está en las curvas, sino en cómo se distribuyen. Pero, claro, colocarlas tiene miga. Para poner cada cosa en su sitio toca sudar la camiseta. Toca afrontar la operación bikini en casa o en el gimnasio. A mí me gusta combinar, aunque últimamente estoy optando por quedarme en casa y entrenar con Patry Jordán. Tanto cuerpo perfecto metido en una sala me motivaba al principio, pero ahora me abruma. Las comparaciones son odiosas… ¡y no son necesarias!

Cómo comer de forma saludable

La otra cara de la moneda está en la alimentación. Dicen los expertos que de nada sirve machacarse a entrenar si no lo combinas con una dieta adecuada. Según las investigaciones, para conseguir estar en buena forma hay que trabajar un 70% la dieta y un 30% el ejercicio. Pero a mí este tema me tiene un poco confundida: ¿por qué suele relacionarse “comer bien” con poner en el plato unas cuantas hojas de lechuga y un filetito de pollo a la plancha? A eso lo podéis llamar comer sano (aceptamos barco),  ¿pero bien? Una cosa es ser positivo y otra tener una visión distorsionada de la realidad. ¡Comer bien es meterse entre pecho y espalda un buen chuletón al punto con patatitas fritas! ¿O no? A ver si entramos en razón. Que esto es muy triste… Yo prefiero quedarme con las teorías que sostienen que una copita de vino alarga la vida, te mantiene joven, sube las defensas y acelera el metabolismo. Igual no tienen mucha base científica, pero a mí me alegran los días. ¿No dicen que la curva más bonita es la sonrisa? Pues ahí la llevan.

Los riesgos de la operación bikini

¿Sabéis que os digo? ¡A la mierda con la operación bikini! Este año me planto. Me niego a pasar hambre y a machacarme en el gym. Que síííí… Si me quito el vino, las cervecitas, las tapitas, el pan y el chocolate voy a perder unos cuantos kilos, pero también las ganas de vivir. A mí no me compensa. Bajar de peso es directamente proporcional a ganar mala leche (mucha mala leche). Vamos, que voy a estar buenísima, pero no me va a aguantar ni mi madre.  ¿Para qué leches quiero estar como una sílfide si me voy a pasar el verano amargada? Naaaaa, ahora mismo me voy a comprar un bañador reductor y a buscar unos pareos monos para mis escapadas playeras. ¡No va a haber michelín ni flacidez que me paren!  Cada vez lo tengo más claro: mi mayor belleza está –como la de todas-en el interior.

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Autora
ESTHER G. VALERO

Periodista vocacional con bastante facilidad para enrollarme. No hay media maratón que se me resista y nunca digo que no a un plan con amig@s o una buena copa de vino. Canalla a mucha honra, escribiendo sin filtros. (+ info)

#MeVaLaMarcha #Irónica

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Autora
ESTHER G. VALERO

Periodista vocacional con bastante facilidad para enrollarme. No hay media maratón que se me resista y nunca digo que no a un plan con amig@s o una buena copa de vino. Canalla a mucha honra, escribiendo sin filtros. (+ info)

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